Imagina que cuentas con un dispositivo que sigue a tu dedo mientras recorre línea a línea los textos publicados en un periódico, revista o libro (tanto clásico como electrónico) y te va leyendo en voz alta lo que encuentra en su camino.
¿Ciencia ficción? No, pese a que aún está en fase de prototipo, muy pronto todos aquellos que tengan problemas severos de visión (más de 20 millones de personas solo en los Estados Unidos y la Unión Europea) podrían contar con una herramienta que literalmente dotará de ojos a la yema de sus dedos gracias a un novedoso desarrollo del MIT.
El dispositivo, al que llaman FingerReader (DedoLector) está de momento en fase de desarrollo y se ha producido mediante una impresora 3D. Tiene la forma de un anillo que se se hace a la medida de su portador, y viene equipado con una pequeña cámara que escanea los textos. Luego, una voz sintetizada lee las palabras en voz alta y a buena velocidad, lo cual permitirá que muchas personas con problemas visuales severos puedan hacer cosas habituales como leer la carta de menús de un restaurante, o los formularios que nos hacen firmar en el banco al pedir un crédito.
Mientras el usuario pasa el dedo por encima del texto, como hacen los niños al aprender a escribir, unsoftware especial sigue el movimiento del dedo, identifica las palabras y procesa la información. Para avisar a su portador de que la línea ha concluído, el dispositivo posee motores de vibración.
Según leo en el Washington Post, la profesora del MIT Pattie Maes, fundadora y líder del grupo de investigación Fluid Interfaces que desarrolla el FingerReader desde hace tres años, cree que esta solución tecnológica es mucho más inmediata y flexible que cualquier dispositivo actual.
El sistema no remplazará al Braille sino que convivirá con él, acercando a los ciegos a una vasta cantidad de obras impresas que jamás se tradujeron al sistema táctil de puntos en relieve.
Curiosamente, el FingerReader tiene problemas para funcionar en tablets, ya que al mover el dedo sobre un texto en un dispositivo táctil, lo que se consigue muchas veces es arrastrar la totalidad de las líneas a leer. Para solucionarlo, basta con desactivar la función táctil en la tablet o pantalla táctil.
Confiemos en que el producto acabado sea menos voluminoso que el prototipo que podemos ver ahora en la web del MIT. Seguro que la microelectrónica consigue refinar el diseño en cuestión de lustros, para poner en el mercado versiones inalámbricas y atractivas más próximas al aspecto de una joya.

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